- La gammagrafía con octreótido —también conocida como SRS (Somatostatin Receptor Scintigraphy)— es una de las técnicas de referencia en el diagnóstico y seguimiento de tumores neuroendocrinos.
- Su fiabilidad, disponibilidad y capacidad para localizar lesiones funcionales han convertido esta prueba en una herramienta esencial en Medicina Nuclear.
- En Gammascan, contamos con equipos especializados y personal experto para garantizar estudios precisos y con la máxima calidad diagnóstica.
¿Cómo funciona esta técnica y qué detecta?
La gammagrafía con octreótido se basa en la administración de un radiofármaco derivado de la somatostatina, una molécula que se une selectivamente a los receptores de somatostatina tipo 2, abundantes en muchos tumores neuroendocrinos (TNE).
Tras la inyección, el radiofármaco circula por el organismo y se fija en células tumorales que expresan estos receptores. Mediante una cámara gamma se obtienen imágenes que permiten:
- Detectar lesiones primarias.
- Identificar metástasis ocultas.
- Evaluar la extensión de la enfermedad.
- Seleccionar candidatos a terapias específicas como PRRT (Terapia con Lutecio-177).
Su sensibilidad la convierte en una prueba útil tanto en diagnóstico inicial como en seguimiento.
Principales tipos de tumores evaluables
La gammagrafía con octreótido es especialmente efectiva en tumores con alta densidad de receptores de somatostatina. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Tumores neuroendocrinos del páncreas (insulinomas, gastrinomas, glucagonomas…).
- TNE de intestino medio, especialmente ileales.
- Carcinoides bronquiales.
- Feocromocitomas y paragangliomas.
- Metástasis hepáticas procedentes de TNE.
- Tumores ocultos con sospecha clínica basada en marcadores hormonales.
Aunque su sensibilidad puede variar según el tipo de tumor, sigue siendo una técnica muy eficaz para el estudio global de la enfermedad.
Protocolo de realización
El procedimiento es sencillo, seguro y bien tolerado por la mayoría de los pacientes. El protocolo habitual incluye:
- Administración intravenosa del radiofármaco (octreótido marcado).
- Periodo de distribución del trazador, que puede durar varias horas.
- Adquisición de imágenes en diferentes momentos para mejorar la sensibilidad del estudio.
- En muchos casos se complementa con SPECT o SPECT-TC, lo que aporta una localización anatómica más precisa.
- Retomar la actividad normal tras el estudio, siguiendo indicaciones de hidratación para eliminar el radiofármaco de forma natural.
El examen no suele requerir preparación especial, salvo indicaciones concretas en pacientes que están tomando análogos de somatostatina.
Ventajas frente a PET-TAC con Galio-68
Aunque el PET-TAC con Ga-68 ofrece una sensibilidad superior en muchos casos, la gammagrafía con octreótido mantiene ventajas relevantes:
- Mayor disponibilidad en centros de Medicina Nuclear.
- Coste más accesible, especialmente útil en seguimientos periódicos.
- Excelente capacidad de detección en tumores con alta expresión de receptores.
- Prueba validada durante décadas, con protocolos estándar y resultados reproductibles.
En determinados contextos clínicos, ambas técnicas pueden ser complementarias y ayudar a obtener una visión completa de la enfermedad.
Interpretación y utilidad clínica
Los resultados de la gammagrafía con octreótido permiten al especialista:
- Confirmar o descartar la presencia de tumores neuroendocrinos.
- Identificar metástasis no sospechadas previamente.
- Valorar la idoneidad de terapias dirigidas a receptores de somatostatina.
- Establecer estrategias de seguimiento individualizadas.
- Tomar decisiones multidisciplinares con Oncología, Endocrinología y Cirugía.
Su utilidad clínica no solo reside en detectar lesiones, sino en ayudar a diseñar un plan terapéutico personalizado.
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